
Ingredientes
- 250 g Semillas de calabaza
- 1 Placa para horno
- oz Aceite de gira
Preparación
Quitamos las semillas de la calabaza, veremos que estan unidas por fibras del mismo zapallo.
Colocamos en un bol con abundante agua y las lavamos frotando con ambas manos para que se separen, una vez lavadas y separadas las colocamos en un colador unos cinco minutos, para que se escurran.
Las colocamos sobre un pano o repasador de tela, y las frotamos para sacarles el excedente de fibra que les quede y también para secarlas, y luego las pasamos a una placa para horno tratando que no se encimen.
Llevamos a horno medio, y cada 2 o 3 minutos las movemos para evitar que se queme, y para que se doren parejas, una vez doradas sacamos del horno, y dejamos enfriar antes de consumirlas, hay quienes antes de tostarlas le colocan un poco de aceite, he visto también que le quitan la cascaras o les dan un hervor antes, a mi me gustan así de simple y con cascara.
Equilibra el PH: Las semillas de calabaza son alcalinizantes, lo que quiere decir que disminuyen la acidez en la sangre y los tejidos. Muchos productos como el azúcar, el trigo refinado y otros que comemos a diario acidifican nuestra sangre, lo cual es danino para nuestro cuerpo, quitandonos minerales esenciales y ocasionando enfermedades.
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