Burekas
Las burekas, pasteles salados de origen judio, se distinguen por su masa hojaldrada y relleno diverso. Desde espinacas hasta queso o champinones, ofrecen una explosion de sabores mediterraneos en cada bocado. Su preparacion requiere carino y paciencia, pero el resultado final es siempre gratificante.
Duración
1 Hora 10 Minutos
Porciones
2
Dificultad
Difícil

Ingredientes
- 2 Masa de hojaldres
- 250 g Cordero molido
- 2 Tazas Puré de calabaza cocido
- 1 Cebolla pequeña
- 1/2 cdta Comino molido
- 1/2 cdta Cilantro molido
- 1/4 cdta Canela
- Pimienta roja
- 1/4 cdta Sal
- 1 Huevo batido para el glaseado
- Semillas de sésamo
- 1 cda Aceite de oliva
Preparación
En una sartén a fuego medio, se calienta el aceite de oliva.
Se saltea la cebolla hasta que este translucida.
Luego se añaden las especias a la sartén y se cocinan hasta que se tuesten, alrededor de 1 minuto.
Se agrega el cordero molido y se cocina hasta que ya no este rosado, rompiendolo en pequeños trozos con una cuchara de madera mientras se cocina.
Se retira del fuego y se deja enfriar ligeramente.
En un tazon mediano, se combinan la calabaza y la mezcla de cordero.
Se precalienta el horno a 375 F.
Se extienden las hojas de hojaldre y se cortan en 9 cuadrados iguales.
Con un rodillo, se extiende ligeramente cada cuadrado.
En la esquina de cada cuadrado se pone una cucharada de relleno, luego se dobla la pasta de hojaldre sobre el relleno formando un triangulo.
Con las puas de un tenedor, se sellan los bordes.
Se repite el proceso con la segunda hoja de hojaldre.
Se pincelan cada bureka con huevo batido y se pueden cubrir con semillas de sesamo, nigella o amapola si se desea.
Se hornean durante 18 a 22 minutos, hasta que esten dorados por encima.
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