Crostata de queso ricota
La Crostata de queso ricota es una deliciosa combinacion de sabores y texturas. La suavidad de la ricota se equilibra con el dulce de las calabazas cristalizadas, creando una experiencia unica al paladar. Perfecta para disfrutar en una tarde tranquila con una taza de café o te. Un postre que sin duda deleitara a todos los amantes de los sabores autenticos.
Duración
1 Hora 10 Minutos
Porciones
6
Dificultad
Media

Ingredientes
- 300 g Harina blanca "00"
- 3 Yemas de huevos
- 100 g Azúcar
- 1 pizca Sal
- Ralladura de limón
- 200 g Mantequilla, a temperatura ambiente
- 1/2 kg Queso ricota fresco
- 100 g Calabaza cristalizada
- 100 g Chocolate negro
- 200 g Azúcar
- 4 Claras
- 1 Yema
Preparación
Para preparar la crostata, primero se debe mezclar la harina con las yemas, el azúcar, la sal, la ralladura de limón y la mantequilla suavizada o derretida a bano de Maria.
Luego, se debe formar una pasta fina y suave, cubrirla con un pano de cocina y dejarla reposar.
Seguidamente, se pasa el queso ricota por un colador y se deposita en una toalla.
Se corta la calabaza en cubos pequeños y se trocea el chocolate.
Se incorporan ambos ingredientes al queso ricota, junto con el azúcar y las claras batidas a punto de nieve.
Se mezcla todo con una cuchara de madera hasta obtener una masa homogenea.
Posteriormente, se vierte 3/4 de la masa en un molde ligeramente engrasado y espolvoreado con harina.
Se agrega el relleno dentro del molde y se cubre con tiras de la masa restante.
Se barniza la superficie con una yema de huevo batida y se hornea a 180C durante aproximadamente 25 minutos.
Una vez horneada, se debe servir la crostata fría.
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