Sopa nicaraguense de queso y hierbabuena
La sopa nicaraguense de queso y hierbabuena es una delicia para los sentidos. Su aroma fresco despierta el apetito, y al encontrar rosquillas dentro, la sorpresa y el sabor se multiplican. Una receta sabrosa, reconfortante y llena de tradicion que no puedes perderte. Buen provecho.
Duración
2 Horas 10 Minutos
Porciones
3
Dificultad
Difícil

Ingredientes
- 1 Cebolla
- 1 Pimiento rojo
- 2 Tomates maduros
- 4 Ajos
- 25 g Hierbabuena fresca
- 1 litro Caldo de pollo
- 250 g Queso rallado
- 200 g Harina de maíz
- 1 Huevo
- 1 Taza Leche entera
- 1 pizca Sal
- 1 cda Pimentón dulce
- 2 cdas Crema agria
- Aceite para cocinar y para freír
- 1 pizca Pimienta negra
Preparación
La cebolla se pela, el pimiento se lava y se le quitan las semillas, se cortan ambos en julianas.
En una cazuela se calientan 3 cucharadas de aceite y se sofrien la cebolla y el pimiento durante 15 minutos.
Se pica la hierbabuena, el ajo y los majas en un mortero con un poco de aceite hasta obtener una pasta.
Mientras las verduras se cocinan en la cazuela, se añade la pasta de ajo y hierbabuena y se mezcla.
Después de 15 minutos, las verduras estaran medio tiernas.
Los tomates se lavan, se cortan en cubitos y se añaden a la cazuela.
Se rehogan durante unos 10 minutos; a mitad de tiempo se añade un vaso del caldo de pollo.
A los 25 minutos de cocción, las verduras estaran cocidas.
Se ponen en el vaso de la licuadora y se licuan obteniendo un puré que se anadira a la cazuela, a fuego muy bajo.
Se ralla el queso y se mezcla con la harina.
En un vaso de agua se diluye el pimentón dulce y se añade a la harina con queso; se mezcla.
Se salpimienta y se agrega un huevo.
Se añaden 2 cucharadas de sopa y poco a poco se agrega agua mezclando continuamente hasta conseguir una textura de masa de pan.
Una vez que la masa haya adquirido la textura deseada, se forman unas rosquillas.
En una sartén se vierte suficiente aceite y se deja que este bien caliente para freír las rosquillas, que se dejaran dorar por ambos lados.
Se sacan y se dejan escurrir sobre un papel absorbente de cocina.
Se reservan.
El resto del caldo de pollo se vierte en la sopa junto con el vaso de leche y se lleva la sopa a ebullición.
Al final de la cocción se puede agregar un poco de crema agria o un huevo.
Se sirve la sopa y se sumergen en ella un par de rosquillas para que se vayan empapando.
Se decora con unas hojitas de hierbabuena y listo.
El resto de rosquillas se sirven en una bandeja y se llevan a la mesa para que se sirva quien quiera.
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